El sonido se propaga a través del aire o de un medio elástico como el agua, esto ocurre cuando un objeto vibra y su movimiento empuja el aire que está compuesto de moléculas, transmitiendo esa energía a las moléculas y provocando que éstas se muevan formando una onda. La energía del sonido viaja a través de ondas de sonido, existen dos tipos de ondas, las transversales y las longitudinales. Las ondas de sonido viajan en todas las direcciones, como cuando tiras una piedra en una tina de agua y las ondas en el agua se propagan en todas las direcciones.
La frecuencia de un sonido determinará qué tan grave o que tan agudo se percibe y es la cantidad de veces que vibra en un segundo el aire que transmite ese sonido. La unidad de medida de la frecuencia en sonido es el hercio (Hz). Cuando practicas algún instrumento musical, esto es relevante porque la afinación de las notas obedece a una vibración específica de hercios por segundo por ejemplo, la mayoría de las orquestas sinfónicas se afinan con una nota la que tiene 440 Hz, es decir que vibra 440 veces por segundo.
En acústica, la amplitud es la cantidad de presión (energía) sonora que ejerce la vibración de un cuerpo (fuente sonora) en un medio elástico, por ejemplo en el aire. La amplitud es muy similar a la potencia acústica de un sonido, y muchas veces es lo que nos indica si un sonido será percibido más o menor fuerte. Entre más amplitud presente un sonido dentro de nuestro espectro audible, lo percibiremos con más fuerza; así se explica que un tipo de bocina tenga el nombre de, amplificador.